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Nitrógeno en los neumáticos: ¿vale la pena o es un mito?

Qué es el inflado con nitrógeno, qué mejora de verdad, qué tiene de marketing y cuánto conviene pagar si te lo incluyen en el presupuesto de las cubiertas.

· 6 min de lectura · Neumáticos Trivium

Cambio de cubiertas de una camioneta en el taller de Neumáticos Trivium, con la balanceadora Hofmann al lado

Al pedir un presupuesto de neumáticos es común ver una línea que dice “inflado con nitrógeno”. Y seguramente te preguntaste qué es, si hace falta y si vale lo que cuesta. La respuesta corta: el nitrógeno existe, funciona, pero lo que mejora es mucho menos de lo que suele prometer el marketing. Acá va la respuesta larga.

Qué es el nitrógeno en los neumáticos

El aire que respiramos es aproximadamente 78% nitrógeno, 21% oxígeno y un poco de otros gases y vapor de agua. Inflar con nitrógeno es reemplazar ese aire por nitrógeno casi puro, típicamente 95% o más. Se hace con un equipo especial que separa el gas del aire, vaciando bien la cubierta antes de llenarla. Es el mismo gas que usan los aviones y los autos de carrera, y de ahí viene buena parte del prestigio del servicio.

Cubierta de perfil bajo recién colocada en una llanta
Con aire o con nitrógeno, la presión se controla todos los meses.

Lo que sí mejora: la presión se mantiene un poco más

Las moléculas de oxígeno son algo más chicas que las de nitrógeno y atraviesan la goma más fácilmente, así que un neumático con aire pierde presión de forma natural, aunque no tenga ninguna pinchadura. El nitrógeno se escapa más despacio.

¿Cuánto más despacio? Consumer Reports lo midió durante un año, con 31 modelos de neumáticos llenos a 30 psi y dejados al aire libre. Al final, los de aire común habían perdido en promedio 3,5 psi, y los de nitrógeno, unos 2,2 psi. Es una diferencia real, de 1,3 psi en doce meses, que la propia organización consideró más teórica que práctica: todos los neumáticos perdieron presión y todos necesitaban controlarse igual.

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Lo que se exagera

  • “No hace falta controlar la presión”. Falso. Aun con nitrógeno se pierde presión, por la goma, por la válvula y por la temperatura, y una presión baja consume más combustible, recalienta la cubierta y la gasta más rápido. Hay que controlarla todos los meses igual.
  • “Las cubiertas duran mucho más”. Duran lo que dura una cubierta con la presión correcta, y eso se logra con cualquier gas si la controlás.
  • “Corre más frío”. Un neumático que rueda por la calle no llega a las temperaturas de un avión o de un auto de carrera, donde sí importa que el gas sea seco y estable. Para uso urbano o de ruta la diferencia es mínima.
  • “Evita que se oxide la llanta”. El aire de un buen compresor con secador trae muy poca humedad. Es un argumento que depende de cómo esté el equipo de aire.

Qué conviene hacer en cambio

Lo que de verdad cuida las cubiertas cuesta casi nada: revisar la presión una vez por mes, con las cubiertas frías, y con el valor de la calcomanía de la puerta. En la nota presión de neumáticos está explicado paso a paso, y la herramienta de presión te da el rango según el vehículo y la carga. Sumá una buena alineación y una cubierta con válvula nueva: esas dos cosas hacen más por tus neumáticos que cambiar el gas.

Si te lo ofrecen en el presupuesto

  • Preguntá cuánto suma al total: suele figurar como un ítem aparte.
  • Preguntá si las recargas posteriores también son con nitrógeno y cuánto cuestan.
  • Recordá que si después le ponés aire común, no pasa nada, pero se pierde la pureza.
  • No es obligatorio y no cambia la presión que corresponde a tu auto.

Cuándo sí tiene sentido

En competición, donde la temperatura de la cubierta varía muchísimo y cada décima de presión cuenta, y en aviación. En un auto de calle, un remis o una camioneta de uso diario, el beneficio es chico. Si hacés muchos kilómetros y querés bajar el costo por kilómetro, mirá la calculadora antes de pagar extras.

Nuestra postura

En Neumáticos Trivium no inflamos con nitrógeno, así que no tenemos nada que venderte con esta nota. Te explicamos qué hace, que lo decidas con los datos, y que si pasás por el local de Argüello, en Córdoba, te controlamos la presión sin cargo. Mirá todo lo que hacemos en servicios.

Preguntas frecuentes

¿Qué es inflar los neumáticos con nitrógeno?

Es llenar la cubierta con nitrógeno casi puro en lugar de aire común. El aire que respiramos ya es alrededor de 78% nitrógeno; el servicio lo sube a un 95% o más. Se hace con un equipo que separa el gas, y en la gomería se cobra como un ítem aparte.

¿El nitrógeno realmente mantiene mejor la presión?

Un poco mejor. En una prueba de Consumer Reports de 12 meses con 31 modelos de neumáticos, los inflados con aire perdieron en promedio 3,5 psi y los inflados con nitrógeno, unos 2,2 psi: una diferencia de 1,3 psi en todo un año. Ambos perdieron presión, y por eso hay que controlarla igual.

¿Se puede poner aire común en un neumático con nitrógeno?

Sí, no pasa nada: el aire y el nitrógeno se mezclan sin riesgo. Lo único que pasa es que el neumático pierde parte de la pureza del nitrógeno, así que el pequeño beneficio se diluye.

¿El nitrógeno baja el consumo o hace que duren más las cubiertas?

Indirectamente, si lo que logra es que mantengas la presión correcta, que es lo que más importa. Pero lo mismo se consigue revisando la presión una vez por mes con aire común: una cubierta baja de presión consume más y se gasta más rápido, tenga el gas que tenga.

¿Vale la pena pagar el nitrógeno en el presupuesto de neumáticos?

Para un auto de calle, difícilmente. El beneficio real es chico y el costo, que se repite en cada cambio, no. Si te lo incluyen sin cargo, bienvenido; si suma al precio final, preguntá cuánto es y comparalo con simplemente controlar la presión cada mes.

¿Ustedes inflan con nitrógeno?

No, no ofrecemos ese servicio. Preferimos explicar qué hace realmente y que cada uno decida. Lo que sí hacemos es controlar la presión sin cargo, aunque no compres nada.

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